La crecida del Paraná llegará a la costa de Victoria: se prevé el pico de aguas altas entre el 7 y el 10 de noviembre
Desde la costa de Victoria, Entre Ríos, la mirada se mantiene atenta a la evolución del río Paraná. Frente a las especulaciones locales sobre si los obstáculos, taludes o canalizaciones realizados en las islas durante la bajante histórica entre 2020 y 2023 podrían frenar el paso del agua, el especialista del Instituto Nacional del Agua (INA), ingeniero Juan Borus, confirmó que la crecida llegará de forma inevitable a la región.
El escenario actual está impulsado por la manifestación del fenómeno El Niño, desencadenado tras intensas precipitaciones caídas sobre suelos saturados en la provincia de Misiones, áreas vecinas y la cuenca alta del río Uruguay. Esta masa de agua generó una onda de crecida significativa en el río Paraná que se definió inicialmente a la altura de Puerto Iguazú y avanza con rapidez aguas abajo. De acuerdo con los pronósticos del INA, la descarga máxima de la represa de Yacyretá se registrará hacia este sábado, alcanzando en la escala de Corrientes un nivel cercano a los 7 metros para el próximo martes, lo que ubica al río 50 centímetros por encima del nivel de alerta.
Comportamiento del agua en la zona de Victoria
Al avanzar hacia el tramo inferior del río, la onda de crecida experimentará una variación en su dinámica. Al atravesar la sección entre Paraná y Santa Fe, la morfología del valle fluvial cambia: la margen entrerriana pierde altura respecto de las barrancas superiores y configura el predelta entrerriano, mientras que la margen derecha santafesina pasa a ser de barrancas. Este cambio morfológico amortigua la energía de la crecida, provocando que en la zona comprendida por Diamante, Victoria, Rosario y San Lorenzo el pico se observe de manera más «achatada» u oscilante.
Para la costa de Victoria, el especialista estimó que la zona de pico y los niveles más altos se consolidarán entre el 7 y el 10 de noviembre. Del mismo modo, Borus enfatizó que los obstáculos colocados en las islas durante la sequía no impedirán el avance del flujo hídrico, por lo que el brazo Diamante-Victoria será totalmente ocupado por la corriente.
Riesgos para la ganadería e infraestructura en zonas bajas
La principal medida de respuesta requerida en este contexto es la asistencia inmediata a las poblaciones y actividades ubicadas en terrenos vulnerables. Durante el extenso periodo de bajante registrado entre 2020 y principios de 2023, muchas personas y emprendimientos ocuparon sectores bajos del valle fluvial. Ante la rapidez del repunte del río, se ven fuertemente condicionadas:
- La ganadería de isla y la logística de evacuación del ganado.
- La ocupación de viviendas asentadas en franjas inundables.
- El desarrollo de las principales actividades productivas y de navegación en la ribera.
Frente a este cuadro, se prevé mantener un monitoreo permanente del río Paraná a lo largo de las próximas semanas para coordinar las tareas de prevención necesarias en la costa victoriense.